domingo, 3 de agosto de 2008






Ya es tarde, la noche ha nacido mientras el hijo escapaba de casa, el padre angustiado sale de su hogar a buscar a su niño perdido. Lo encuentra, pero por mas que lo intenta su hijo no quiere volver, el cree poder con la oscuridad de la noche, y con el corazón ahogado el padre se aleja de su hijo amado. Vuelve a casa aun asustado y ha tomado en sus manos una vela de oro, su preciada vela de oro y la ha encendido, su puerta dejo abierta y su vela en el camino a casa, y espera en la ventana ver a su niño de vuelta aun vivo, sabe que la noche se lo quiere arrebatar y quiere matar al hijo pero mientras su preciada vela de oro siga brillando el hijo siempre podrá volver a casa, pues el padre lo sigue esperando…


Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. (Juan 8:12)

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